Lamentablemente nunca terminé de escribir sobre mi experiencia en Japón, a pesar de que tuve internet casi todos los días de mi estadía. Entre las clases y tareas que teníamos que realizar se me pasó el tiempo, es por esto que nunca terminé de contarles como me fue.
Me quedé maravillada con este país, una cultura muy diferente, gente muy educada, amable, disciplinada, sincera y respetuosa. En mi primer fin de semana tuve la dicha de encontrarme con una gran amiga que en febrero del 2004 la conocí en Lámud, 10 años y 7 meses después nos reencontramos en Tokio, como dice el dicho: "No hay primera sin segunda", este reencuentro me trajo mucha alegría, muchas gracias madre Rafaela Miyoshi.
Mi amiga es una persona mayor pero con un espíritu muy jovial, en esta oportunidad vino acompañada de su ex alumna Etsuka, quien vive en Yokohama. Rafaela buscó la ayuda de su alumna ya que Tokio se encuentra en constante cambio y mi amiga vive en Osaka hace muchos años y casi nunca viaja a la capital, es por esto que en esta oportunidad tenemos la dicha de disfrutar de la compañía de Etsuka. Al encontrarnos hicimos un intercambio de regalos, Rafaela también trajo unos regalos para mis compañeras peruanas que lamentablemente ya no estaban en la residencia, habían salido antes.
Este día fue muy divertido y hasta ahora lo recuerdo como si fuera ayer, fuimos a un restaurante chino en donde había un buffet, lamentablemente estaba con la resaca, gracias a mis compañeros Evert de Paraguay y "Rolando" de Honduras, gracias a la compañía de mi compañera peruana Libia. La noche pasó muy rápido y pude coleccionar las etiquetas de muchas cervezas extranjeras, ya que nos metimos a un hostal backpacker, ahí encontramos hasta cerveza cristal, que por cierto yo no la tomé.
Bueno seguimos con el paseo del día sábado, después del almuerzo fuimos a recorrer el templo Asakusa, era la segunda vez que regresaba, pero es muy bonito y podría regresar muchas veces más, en el trayecto para ir a este templo tuve la suerte de encontrar a un "Geisha", mi amiga Rafaela le pidió permiso para poder tomarle una foto, ya en las charlas nos habían advertido que es necesario pedir permiso para las fotos y que está prohibido fotografiar a las personas, sobre todo a los niños. Bueno luego de esto tuve la suerte de encontrar a una pareja de novios vestidos con traje tradicional. Qué más puedo pedir? nada....!!! "pedir más es codicia". Las horas transcurrieron muy rápido y mi amiga Rafaela tenía que regresar a Osaka, así que fuimos a comprarle un ticket en el Shinkansen, ahí nos despedimos, fue muy triste pero me dio gusto haberla visto 10 años después. Para mi suerte me quedé con la señora Etsuka quien me invitó a cenar y me llevó a un restaurante Japonés, en donde comí tempura y soba; para mi suerte probé como seis tipos de sake, después de eso sentí que estaba borracha nuevamente jaja... luego de la cena Etsuka me dejó en la estación cerca de la residencia y ella regresó para tomar el Shinkansen hasta Yokohama.
El día domingo comenzó nuestra aventura y comenzamos a viajar desde Tokio hacia el norte, Hokkaido... una experiencia de vida impresionante, tuve la suerte de conocer pequeños poblados, gente muy amable, aprender más sobre mi carrera, tener otra visión del turismo en un país desarrollado, conocer gente bastante profesional y comprometida con su trabajo... Uno de los lugares más bonitos que conocí fue la Villa Shirakawa Go, aún pienso en este lugar y tengo ganas de regresar.

